miércoles, 8 de mayo de 2013

DEGUSTANDO HORNACHOS EN LA “FUENTECITA”


Deseamos que la espera no haya sido tediosa, pero por fin es el momento de conocer la gastronomía que pudimos degustar en nuestra visita a Hornachos y su castillo.

Antes de comenzar, refrescamos la garganta con cerveza y refrescos, y comenzamos con una botella de vino de pitarra de Bodegas Hornachos, que analizaremos en otra entrada. El Mesón Fuentecita es un bar amplio, que no tiene salón comedor, pero que cuenta con numerosas mesas situadas a un lado de la barra para quien desee degustar sus raciones y tapas. La decoración es rural, y en las paredes de pueden ver algunos trofeos de caza, además de una chimenea que da un toque hogareño al lugar.

Es mediodía, y los fornacenses pasan por este local para compartir el aperitivo, por lo que el ambiente es distendido. Nos sentamos en una mesa frente al ventanal y pedimos la carta. Nuestra elección: ancas de rana, carnes de jabalí y venado, patatas de la casa y croquetas de carne caseras, regadas por un vino crianza de 2009, de las fornacenses Bodegas Castelar.

Panel informativo de los lugares de interés de Hornachos con el pueblo al fondo.
Un detalle que nos gustó bastante a la hora de servir la mesa, fue que el pan parecía recién horneado, caliente y blando, comenzando el banquete con las patatas “chulas”, especialidad del restaurante. Son unas patatas congeladas (no troceado casero) fritas, acompañadas de una vinagreta de ajo y perejil. Bastante buenas, por lo que las terminamos pronto y decidimos repetir. Las ancas de rana nos abren aún más el apetito. Su guiso es rebozado y no las acompañan salsa alguna, por lo que quizás el paladeo sea algo soso.

A continuación llega a nuestra mesa el plato de carne de jabalí, de textura suave y tiernísima, con un sabor que recuerda al hígado de cerdo. Junto al jabalí nos sirven la carne de venado, algo más dura, cuya guiso resulta ligero al paladar, distinguiéndose un regusto a hierbas que acompaña a las setas y la zanahoria troceadas. Son platos buenos, que comemos con gusto, pero que no destacan por su exquisitez.

Vista de la Iglesia de la Purísima Concepción
Para terminar, y acompañando a nuestra segunda ración de patatas “chulas”, degustamos las croquetas caseras de jamón, también buenas en términos generales. Lo único destacable es que algunos de nosotros las encontramos algo ásperas en boca, debido quizás a la harina empleada. Damos buena cuenta igualmente del vino, con grandes atributos en nuestra opinión y que también describiremos en un post a parte.

Terminada la sobremesa, en la que los postres fueron helados no caseros y café de bastante buen sabor, nos disponemos a comenzar el regreso, no sin antes agradecer la atención a nuestros anfitriones. Como valoración final, podemos decir que el Mesón Fuentecita es un lugar que, si bien no destaca por la excelencia de sus platos, si que saciará el hambre de los comensales, con una carta variada y en la que encontrarán productos de la zona de gran calidad por un precio razonable.  

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